¿Cómo entendemos el voluntariado en Susterra?

La acción voluntaria es el resultado de una libre elección, es una opción ética, personal, gratuita, que no espera retribución o recompensa. No hablamos de desinterés, porque la persona voluntaria y la organización, tienen mucho interés y obtienen satisfacción en sus acciones de carácter voluntario. La acción voluntaria sólo existe cuando repercute en otras personas o grupos, cuando su interés es colectivo, general, público… La persona voluntaria no es sólo un valor ético, una actitud, sino una práctica concreta. El voluntariado se hace, es acción, porque lo que cambia el mundo, lo que enfrenta los problemas y las necesidades y ofrece las posibles repuestas o soluciones, es la acción. El voluntariado, por ser algo muy importante, no se puede tratar como una práctica personal, individual, testimonial, íntima… porque el objetivo del voluntariado es mejorar la realidad, transformar el mundo, y hacerlo eficazmente. Frente a la improvisación y la espontaneidad, el voluntariado requiere actuar organizadamente, uniendo fuerzas. Por tanto, la acción voluntaria debe de ser una acción organizada, sistemática, que requiere de la organización, en nuestro caso de la Asociación Susterra, y de los diferentes recursos que poseemos: humanos, técnicos, materiales y económicos.

En el marco Susterra resaltamos la importancia que tanto la Ley 6/1996 de 15 de Enero del Gobierno de España y la Ley 17/1998 de 25 de Junio del País Vasco, otorgan al movimiento voluntario, incidiendo en cómo para que una acción sea voluntaria ha de cumplir ciertas condiciones, como pueden ser:

  • Ha de ser desinteresada, es decir, la persona voluntaria no persigue ningún tipo de beneficio ni gratificación por su ayuda.
  • La acción voluntaria es intencionada, persigue un fin y un objetivo de crecimiento, de mejora (buscar un cambio a mejor en la situación de otras personas o realidades) y legítimo (la persona voluntaria goza de capacidad suficiente para realizar la ayuda y de consentimiento por parte de otras personas u organizaciones que le permiten desarrollar su labor).
  • La acción voluntaria está justificada, es decir, responde a una necesidad real de las personas beneficiarias de la misma. No es un pasatiempo ni un entretenimiento sin más, sino que persigue la satisfacción de una necesidad que hemos definido previamente como tal.

Por último, señalar que el voluntariado complementa la labor de los profesionales de la acción social y nunca debe sustituir ni suplantar esta labor.

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